Filosofía de trabajo: medir para motivar

Cuando hablamos de filosofía de trabajo nos estamos refiriendo a un conjunto de principios que se encargan de guiar la actividad laboral a todos los niveles, desde el funcionamiento de la empresa a la forma de trabajar de los empleados.

Está claro que cada unidad económica tiene sus propios criterios sobre la forma en que deben llevarse a cabo las tareas, pero en el caso concreto de las firmas de abogados hay un principio de filosofía del trabajo que es aplicable en todas ellas, desde las más grandes a las novedosas firmas boutique. Se trata de la necesidad de evaluar el rendimiento del trabajo.

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¿Por qué debe una firma de abogados evaluar el rendimiento de sus empleados según su filosofía de trabajo?

Si lo miramos desde la perspectiva de una empresa que fabrica productos, medir el rendimiento de los trabajadores es sencillo, pero cuando se trata de empleados que prestan servicios esto se vuelve mucho más complejo.

¿Es más productivo un abogado por lograr cerrar más casos, o lo es el que ha cerrado menos casos pero ha conseguido resultados más positivos para sus clientes? Son preguntas difíciles de contestar, pero no cabe duda de que en ambos casos hay un rendimiento que es necesario evaluar.

Puede parecer que poner a los abogados bajo una lupa para supervisar cómo están trabajando y a qué ritmo lo están haciendo podría afectarles negativamente, pero ocurre todo lo contrario. Esta supervisión consigue tener efectos motivadores.

La evaluación del rendimiento y la motivación de los abogados

Con frecuencia al abogado le cuesta presentar datos ante sus superiores, porque puede que haya dedicado muchas horas a trabajar en un caso, pero si este tarda mucho tiempo en cerrarse podría pensar que la empresa va a considerar que no está rindiendo todo lo que debería.

Cuando una firma decide medir el rendimiento de sus empleados lo que les está diciendo realmente es que confía en ellos. Conoce y aprecia su esfuerzo, y es consciente de que aunque se trabajen muchas horas en un mismo proceso a veces este no avanza por razones que no son imputables al profesional.

A través de esa monitorización el especialista en Derecho puede demostrar que está dando lo mejor de sí y poniendo todo su esfuerzo en su trabajo. La firma examina los datos y comprueba que efectivamente es así. 

Lo normal es que de la evaluación se derive un feedback, que ayuda al abogado a saber qué está haciendo bien y en qué aspectos debería mejorar. Esto le empuja a trabajar todavía más duro y a hacer los ajustes necesarios para seguir demostrando su valía.

Si felicitamos al profesional por lo que está haciendo bien y le indicamos sus fallos, e incluso se le proponen soluciones desde la dirección, el abogado se siente mucho más valorado y toma conciencia de ser un elemento valioso en la organización.

Pero no solo eso, la evaluación del rendimiento también tiene efectos positivos para la dirección de la empresa, al permitirle reconocer a los empleados más capacitados, aquellos que son más aptos para convertirse en socios de la firma, para ascender o para asumir más responsabilidades.

Aunque estamos hablando de la evaluación del rendimiento en las firmas legales, lo cierto es que la influencia de esta monitorización en la motivación del personal es algo extrapolable a todos los sectores y las empresas. Y a pesar de ello todavía son muchas las organizaciones empresariales que no se dan por enteradas. Un buen ejemplo se da en España, donde solo un 3% de las empresas hacen evaluaciones de rendimiento, aunque parece que está habiendo un cambio en este sentido.

¿Qué medidas se pueden utilizar para evaluar el rendimiento en una firma de abogados?

Lo primero que hay que hacer es conocer bien los diferentes puestos de trabajo y saber las tareas que tienen asignadas los empleados que los ocupan. Después se puede pasar a examinar la productividad y la eficiencia.

En el caso concreto de los abogados hay que tener claro que su productividad no se puede medir únicamente atendiendo al número de casos que han ganado o que han conseguido cerrar, puesto que ganar o perder un juicio o conseguir que un proceso finalice no es algo que dependa exclusivamente de las habilidades y el trabajo del profesional legal.

Por tanto, habrá que valorar otros aspectos como el tiempo dedicado a cada cliente, la valoración que dan los clientes al servicio que han recibido, la calidad y cantidad de escritos elaborados o los procesos de negociación que se han llevado a cabo, y esto únicamente se logra a través de la gestión del tiempo.

Pero no hay que olvidar que en el campo del Derecho también es habitual que el profesional trabaje por objetivos. Así que forma parte de las tareas de la dirección de la firma determinar objetivos realistas y valorar si se han alcanzado o no.

Hoy en día la tecnología es la mejor aliada para medir la evaluación del desempeño. Tratándose del trabajo de los especialistas en Derecho, las herramientas digitales son muy prácticas a la hora de saber cuánto tiempo se ha dedicado a cada cliente o cómo está el estado de los procesos en curso, si han avanzado mucho o poco desde la última vez que se hizo la monitorización.

Un buen ejemplo es TimeBillingX, que permite a los abogados administrar fácilmente los diferentes procesos en los que están trabajando. Es práctica para ellos a la hora de organizar su trabajo, pero para la firma resulta de doble utilidad, puesto que la puede utilizar como instrumento para evaluar el rendimiento de sus empleados.

Hay muchos elementos dentro de la filosofía de trabajo de una firma de abogados, pero ha quedado claro que evaluar el rendimiento es algo totalmente necesario para detectar a los empleados más valiosos y asegurarse de que se cumplen los objetivos corporativos.

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