Justicia alternativa: qué es y en qué consiste

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La democratización del conocimiento y la justicia lleva al planteamiento de un nuevo sistema. Se conoce como justicia alternativa y promete aliviar la presión de los tribunales y agilizar la resolución de casos.

Acudir a los tribunales (o litigar) para resolver una disputa a menudo es costoso y/o requiere de mucho tiempo. Si bien en lo relativo a temas criminales no parece fácil, encontrar otra vía de resolución, con asuntos civiles, como los relacionados con la propiedad, el derecho de familia o asuntos relacionados con el dinero, existen alternativas.

Ir a la corte significa que el proceso concluirá con un ganador y un perdedor. El perdedor deberá pagar las costas del ganador. Por lo general, también implica la pérdida de control de las partes, a medida que se avanza y son terceros quienes intervienen. Son estas características del modelo litigioso tradicional de resolución de disputas las que han llevado a una demanda creciente de formas menos contrapuestas de lograr una solución a los conflictos. Es lo que se conoce como “resolución alternativa de disputas”.

Qué es la justicia alternativa

La justicia alternativa puede definirse como la administración de justicia por parte de las personas y profesionales que utilizan su cultura, derecho consuetudinario, prácticas y creencias para resolver disputas. Existen diferentes enfoques y uno de los más conocidos es la justicia restaurativa, que tiene como objetivo garantizar la inclusión social y, en general, es más asequible, participativa y rápida que los procesos judiciales.

Los procesos de justicia alternativa ayudan a reducir la carga de trabajo de los tribunales y están orientados a fortalecer los vínculos entre los sistemas de justicia formal e informal, en lugar de limitarse a reemplazar la dependencia de la corte.

Qué caracteriza a la justicia alternativa

El protagonismo de las partes litigantes es la principal característica de la justicia alternativa. Son ellas quienes eligen el método de resolución más adecuado para su disputa y quienes, en cualquier momento del proceso pueden decidir cómo continuar avanzando.

La justicia restaurativa es un ejemplo de este enfoque. Coloca a ambas partes en el centro del proceso, buscando su empoderamiento y satisfacción, la reparación del daño causado, el involucramiento de la comunidad y el restablecimiento de las relaciones humanas existentes.

Se caracteriza por:

  • Tratar de unir y cerrar la brecha que separa a dos personas o dos partes.
  • Invitar a la participación y al consenso plenos.
  • Buscar la responsabilidad total y directa.
  • Fortalecer la comunidad, para prevenir mayores daños.
  • Sanar.

Los métodos alternativos de resolución de disputas pueden brindar ocasiones para que las partes afectadas reciban una disculpa de la otra parte y puedan, a su vez, perdonar. No obstante, también existe una contraparte negativa en este enfoque de justicia alternativa, como señala una publicación de Harvard, “estos métodos también pueden verse empañados por la corrupción, el compromiso y la apariencia de tolerar actos terribles. Cambiar la verdad por el castigo puede ofrecer un predicado para la reconciliación social, pero las amnistías incondicionales después de una violencia terrible y los indultos después de juicios defectuosos probablemente sean una señal de presiones políticas para sacrificar la justicia”.

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Cómo pueden las firmas legales prepararse para la justicia alternativa

Hoy día, la mayoría de firmas están preparadas para la resolución de conflictos alternativa. Se trata de una forma de abordar la resolución de disputas que no requiere de los tribunales. Arbitraje, conciliación, negociación y mediación son algunas de las posibilidades que se abren ante las partes. Los abogados deben tener claro que, cada uno de estos procesos difieren en la cantidad de control que ejercen los litigantes sobre el resultado:

  • Arbitraje. En este proceso, se selecciona o nombra a un tercero neutral, a menudo elegido por los litigantes, para que escuche las dos versiones. Es esta persona quien deberá tomar una decisión que será vinculante para las partes.
  • Conciliación. En este proceso también participa un tercero que ayuda a las partes contendientes a llegar a un acuerdo. Se busca un resultado de “reconciliación”, aunque, el proceso de asesoramiento puede incluir mediación y negociación.
  • Negociación. Este es un proceso que busca que ambas partes hagan concesiones para que las dos salgan ganando. Se busca el mejor resultado posible para ambas.
  • Mediación. Se trata de un proceso en el que las partes, junto con una tercera persona o personas neutrales, identifican y aíslan los asuntos en disputa, desarrollan alternativas para su solución, consideran opciones y llegan a un acuerdo mutuo que satisfaga las necesidades de ambos.

Algunos abogados dicen que la justicia restaurativa es realmente un trabajo social y no tiene nada que ver con la práctica de la abogacía. Están equivocados. Los clientes acuden a ellos para recibir asesoramiento sobre cómo gestionar mejor los problemas a los que se enfrentan o las reclamaciones que quieren hacer. Se necesitan habilidades de asesoramiento al cliente, habilidades de escucha, técnicas para asegurarse de que alguien sepa que ha sido escuchado y comprendido verdaderamente y también la capacidad para llevar a cabo el diseño de un proceso que pueda abordar mejor el conflicto.

Los futuros abogados deben dominar esas habilidades y poder utilizarlas de manera efectiva en los momentos apropiados. Y, además de aprender el valor de escuchar con empatía y proporcionar un proceso en el que las personas puedan comunicarse, aparte de entender el valor de trabajar más allá de la superficie legal de la disputa y crear un entorno en el que una relación rota pueda sanar, necesitan ser ágiles.

La necesidad de un nuevo enfoque cultural apoyado por nuevas herramientas tecnológicas se hace patente con la justicia alternativa. El motivo es que el número de casos a atender por los abogados irá en aumento y el detalle complicará el seguimiento. La transformación digital de la firma de abogados puede aportar el respaldo necesario al trabajo de los profesionales del futuro en una industria que, finalmente, sucumbe a los avances y que, a la vez, es más humana que nunca.

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