La inteligencia artificial está llevando la gestión contractual hacia una nueva etapa, pero el principal desafío para las empresas mexicanas ya no es decidir si utilizarla, sino definir para qué, con qué información y bajo qué reglas. Por eso presentamos en México nuestro nuevo CLM (Contract Lifecycle Management): un software de gestión de contratos que administra el ciclo completo del documento, desde la solicitud, creación y revisión hasta la aprobación, firma, seguimiento de obligaciones, renovación y cumplimiento. La plataforma incorpora a LIA, nuestra inteligencia artificial, para consultar contratos en lenguaje natural, identificar cláusulas, fechas y obligaciones, y facilitar el acceso al conocimiento acumulado en los documentos.
"La transformación no empieza por comprar tecnología, sino por definir qué problema queremos resolver, cómo impacta nuestras métricas y cómo vamos a replantear la manera en que trabajamos", señaló nuestro director ejecutivo, Juan Pablo Granda, durante la presentación. Destacó que más de la mitad de los despachos jurídicos y gerencias legales en México no tienen todavía una herramienta de control y seguimiento de sus contratos.
Con este lanzamiento, buscamos combinar las capacidades tradicionales de gestión contractual con una capa de inteligencia artificial contextual, con el objetivo de llevar la tecnología a casos de uso concretos y reducir los riesgos asociados a respuestas sin suficiente contexto.
También presentamos el 1er Índice de Madurez Tecnológica en la Industria Legal en México, que elaboramos junto a Kerma Partners y el Laboratorio de Derecho e IA (LabDerIA) de la Universidad Panamericana. El estudio señala que más de la mitad de las organizaciones encuestadas todavía no cuenta con un software de gestión de contratos ni con ninguna otra herramienta especializada para administrarlos.
El informe identifica una brecha entre la relevancia estratégica de los contratos y las herramientas disponibles para administrarlos, justo en un momento en que la inteligencia artificial comienza a transformar el trabajo legal.
Seguimos esta discusión de cerca porque cambia las condiciones bajo las que operan las áreas legales. La conversación adquiere especial relevancia ante el avance de las propuestas para regular la inteligencia artificial en México. El Senado ha trabajado en una iniciativa de Ley General para regular y promover el uso de esta tecnología, después de un proceso que involucró a 72 especialistas. La Cámara de Diputados, por su parte, también contempla la regulación de la inteligencia artificial entre los temas de su agenda legislativa. Aún no existe una ley federal general de IA aprobada, pero el debate ya plantea obligaciones relacionadas con el uso responsable, los derechos humanos, la transparencia y la supervisión de estas herramientas.
Para las áreas legales, esta transformación también implica revisar qué información puede procesarse mediante inteligencia artificial y bajo qué controles. La discusión se suma a la nueva Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, publicada en marzo de 2025, que refuerza la relevancia de establecer políticas internas para proteger la información confidencial que un software de gestión de contratos suele concentrar.
Acompañamos el lanzamiento con un panel sobre los desafíos reales de la gestión contractual en México, integrado por Patricia Villa, socia de Kerma Partners; Christian Zinser, Principal, Litigation & Government Enforcement de Baker McKenzie; y Marcela Calderón, Special Counsel de Von Wobeser & Sierra, junto con nuestro director ejecutivo, Juan Pablo Granda.
Uno de los principales retos identificados fue que las áreas legales todavía suelen ser consideradas un centro de costos, lo que dificulta justificar inversiones tecnológicas. Para Marcela Calderón, el desafío consiste en traducir la eficiencia jurídica a resultados que puedan entender otras áreas del negocio, mientras Patricia Villa destacó la necesidad de que los abogados distingan entre el tiempo dedicado al análisis jurídico y el destinado a tareas administrativas o de seguimiento.
Christian Zinser puso el foco en la importancia de conservar la trazabilidad y el conocimiento que se genera durante la vida de un contrato. La falta de seguimiento de versiones, obligaciones o decisiones puede hacer que información relevante se pierda antes de que llegue a convertirse en un conflicto. Desde esta perspectiva, un software de gestión de contratos más estructurado permite que los equipos legales intervengan de manera preventiva y no únicamente cuando un problema ya escaló.
En el panel también abordamos la trazabilidad contractual. Versiones dispersas, renovaciones que pasan inadvertidas, obligaciones sin seguimiento y documentos que no concentran el conocimiento acumulado pueden convertirse en riesgos financieros y operativos. En este sentido, creemos que adoptar un software de gestión de contratos permite que los contratos dejen de ser documentos estáticos y se conviertan en una fuente de información para la toma de decisiones.
El siguiente paso para las áreas legales será combinar tecnología, gobierno de datos y métricas de negocio para liberar tiempo de tareas operativas. El valor del trabajo legal está tanto en las horas dedicadas, como en el expertise, la experiencia y el criterio del abogado para generar soluciones de mayor impacto.
Si tu área legal todavía administra contratos sin una herramienta especializada, te invitamos a conocer LemonFlow CLM y cómo LIA puede ayudarte a consultar y dar seguimiento a tus contratos en lenguaje natural.