Escuelas de derecho post COVID-19: desafíos y oportunidades

El COVID-19 ha obligado a la industria legal a cambiar y transformarse, desde sus cimientos: la educación. La naturaleza misma de una universidad es lo opuesto al distanciamiento social, y no está claro aún cómo las escuelas de derecho en los distintos países latinoamericanos lograrán reducir los riesgos asociados con el coronavirus, mientras permiten cierta interacción.

Teniendo en cuenta los requisitos que cada Gobierno establezca para contener la pandemia, las escuelas tratarán de dar a los estudiantes opciones para asistir a clases en persona o de forma remota.

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No solo el alumnado se ve afectado por la incertidumbre en relación a su formación en los próximos meses. Los profesores también están preocupados por la seguridad de regresar a clases presenciales y por la efectividad del nuevo enfoque de aprendizaje a distancia.

Existe un riesgo significativo en las escuelas de Derecho, y también en el resto de instituciones formativas, relativo a la calidad del aprendizaje en línea. Este riesgo aumenta especialmente en el caso de las instituciones que se conectan por primera vez, cuando los profesionales que trabajan en la facultad no tienen suficiente capacitación y los estudiantes no disponen de los recursos necesarios. En este punto, la principal preocupación de muchos centros es cómo asegurar a los estudiantes la educación que están pagando.

Lo que la crisis del coronavirus ha hecho evidente sobre la educación jurídica en línea es que aumenta la accesibilidad. Más allá de las situaciones de emergencia, la nueva realidad hace que las escuelas de derecho estén disponibles para los estudiantes que no pueden abandonar las zonas rurales o que tienen obligaciones laborales y familiares que hacen que los viajes escolares no sean viables. Las clases síncronas, después de todo, se pueden seguir desde cualquier lugar. 

Cómo serán las escuelas de derecho a partir de ahora

Las escuelas de derecho, típicamente tradicionalistas y resistentes al cambio, se están adaptando con rara urgencia a la creciente pandemia de coronavirus.

Al igual que otras instituciones educativas, la mayoría de las facultades de derecho han trasladado sus clases al entorno en línea, cancelado las actividades y eventos del campus y restringido el acceso a las bibliotecas y otras instalaciones.

Por su parte, los estudiantes son conscientes de que deben comenzar a prepararse temprano para los exámenes y exámenes finales y aprovechar las herramientas de videoconferencia para realizar sesiones de estudio grupales y sentirse menos aislados.

Características que definen las escuelas de derecho del futuro (que han llegado para quedarse)

  • Las escuelas probablemente implementarán nuevas políticas para facilitar la transición al planteamiento digital o semivirtual.
  • En los próximos meses, es posible que las facultades necesiten repensar elementos básicos de la educación jurídica, como la forma de llevar a cabo la orientación estudiantil, las conferencias, las prácticas en empresas, los programas de estudio en el extranjero o el alojamiento en el campus.
  • Incluso si el nuevo virus COVID-19 presenta poco riesgo para la mayoría de los estudiantes, es posible que las facultades de derecho necesiten satisfacer las necesidades de las poblaciones vulnerables, ya que han trabajado en las últimas décadas para hacer que la educación jurídica sea más accesible para aquellos con otros obstáculos. Por ejemplo, para que sea más accesible para las personas con discapacidad visual.
  • Las escuelas de derecho incluirán en sus programas la capacitación tecnológica, que ayudará a los alumnos a seguir sus clases y maximizar el aprovechamiento de los recursos a su disposición. En el futuro, una vez egresados, esta formación se convertirá en una de esas habilidades diferenciales que aumentará la empleabilidad de estos profesionales.

Escuelas de derecho mexicanas y el futuro laboral de los egresados

Según publica la revista Forbes en su edición digital, los estudios legales son una de las carreras más demandadas en México. Igual que ha sucedido con el resto de estudios superiores, las escuelas de derecho se han visto obligadas a adaptarse rápidamente a un nuevo modelo de enseñanza.

La Universidad Autónoma de México ha sido una de las primeras en alinearse con las nuevas exigencias. Ya ofrece webinars sobre el teletrabajo y ponencias que giran alrededor del COVID-19 y los desafíos que plantea, a medio y largo plazo.

Por su parte, la Escuela Libre de Derecho de México está poniendo en práctica la examinación a distancia, por destacar algunos de los cambios que agilizan su adaptación al nuevo escenario.

Sin embargo, no todas las escuelas de derecho han podido actuar con tanta rapidez y garantías. En esos casos, la necesidad de avanzar hacia un nuevo enfoque en tan poco tiempo, ha puesto de manifiesto algunas deficiencias, como:

  • La falta de retroalimentación a los alumnos por parte del cuadro docente.
  • La dificultad de los profesores para poder conectar con el alumnado.
  • La necesidad urgente de aprender a comunicarse a través de nuevos medios y con herramientas digitales.

Los desafíos que plantea la “nueva educación” son muchos y, sin embargo, pese a que esta primera promoción que se gradúa al haber acabado sus estudios de manera virtual ha tenido que enfrentar la cara más dura del cambio, sin poder disfrutar de las mejores contrapartidas; las próximas serán más afortunadas.

A medida que las escuelas de derecho en Latinoamérica se vayan adaptando a las circunstancias actuales, estarán mejor capacitadas para ofrecer a sus alumnos una valiosa formación en habilidades tecnológicas. Se trata de un requisito en muchas industrias hoy día del que los futuros profesionales de las leyes se beneficiarán en gran medida.

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