Regulaciones para los robots: elementos imprescindibles

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La innovación en el campo de la robótica está ganando ritmo y podemos comprobarlo al ver el modo en que esta tecnología amplía su alcance y ámbito de aplicación. La regulación para los robots aporta un valor real a la industria legal, porque proporcionará una mejor experiencia al usuario.

De hecho, como ya se han definido los principios rectores para el desarrollo de software en este campo, puede lograrse una mejor armonía entre las máquinas autónomas y el entorno donde operan.Pero, ¿qué normas mantienen a los robots en el camino?

Importancia del derecho cibernético

Ya en el año 1940, Isaac Asimov definió las reglas de la robótica. Estas representan unas claves prácticas y prescriptivas para garantizar la idea básica de lo que es correcto que hagan los robots, pero que apuntan más a garantizar robots seguros, que máquinas autónomas éticas.

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Las tres leyes de la robótica de Asimov se centran en prevenir que los robots puedan causar un daño a los humanos o permitir que ello pueda suceder, por inacción. Sin embargo, los robots de los años 40 no tenían el nivel de autonomía que existe en las máquinas actuales. Sus funcionalidades son mucho más completas y ello amplía el alcance de sus acciones.

Por eso, las regulaciones para los robots deben ir en consonancia con los nuevos tiempos y las necesidades que van surgiendo, a medida que la innovación avanza. El tipo de máquinas que existían hace casi un siglo nada tienen que ver con las que vemos hoy día en centros logísticos, fábricas, almacenes, restaurantes, gasolineras u hospitales, por ejemplo.

Las primeras manifestaciones de la inteligencia artificial parecen rudimentarias si se comparan con la Híper Inteligencia de algunos equipos que ya son capaces de superar nuestra cognición o el límite máximo de la intelectualidad que, como seres humanos, podemos alcanzar.

Es por ello que, un completo estudio donde se abarcan los desafíos regulatorios de la robótica y se ofrecen algunas pautas para delimitar cuestiones legales y éticas, explica que existen cinco dimensiones a considerar al definir regulaciones para los robots. Son las siguientes:

  1. Naturaleza, que se refiere al material en el que se manifiesta el robot.
  2. Autonomía, que se refiere al nivel de independencia del control humano externo.
  3. Tarea, que se refiere a la aplicación o al servicio que brinda el robot.
  4. Ambiente operativo, que se refiere a los contextos de uso.
  5. Interacción humano-robot, que se refiere a la relación que se establece con los seres humanos.

La investigación advierte que, dentro de cada dimensión, existe una amplia gama de posibilidades.

Regulaciones para robots e IA

En América Latina, destaca la contribución de México. En este país se encuentra REDIA (Regulación y Desarrollo de Inteligencia Artificial). Se trata de una Asociación Civil que apoya la divulgación e investigación, al tiempo que facilita la documentación y certificación en el campo de la Inteligencia Artificial. 

En Europa, la Comisión Europea hace unos meses (primavera 2021) presentaba un paquete de medidas que establecen reglas horizontales para el desarrollo, la mercantilización y el uso de productos, servicios y sistemas impulsados por IA dentro del territorio comunitario.

El proyecto proporciona un modelo de regulación para los robots y la tecnología de IA avanzada, que se aplica a todas las industrias. Al incorporar normas y valores humanistas en la arquitectura y la infraestructura de nuestra tecnología, la UE busca orientar y conducir al mundo hacia un destino significativo.

Entre las nuevas reglas y acciones previstas para convertir a Europa en el centro mundial de la IA confiable, se encuentran las siguientes:

  • Una comunicación sobre el fomento de un enfoque europeo de la inteligencia artificial.
  • El Plan Coordinado con los Estados Miembros: actualización 2021.
  • Una propuesta de Reglamento sobre IA por el que se establecen normas armonizadas para la UE (Ley de Inteligencia Artificial).

La necesidad de adaptarse a las innovaciones es indudable, no solo en la normativa, sino en los procesos de las firmas de abogados. Avanzar hacia la eficiencia y abrazar lo digital acerca a los profesionales de los estudios jurídicos o gerencias legales a la realidad que viven sus clientes de otras industrias. No conviene quedarse atrás puesto que, en lo que a innovación respecta, el cambio se sucede cada vez más rápido.

Una forma práctica de implementar los avances en la profesión es centrándose en la elección de soluciones que eliminan ineficiencias y facilitan la automatización. Los software de seguimiento de casos o de facturación son dos de las opciones más aplicadas por los estudios y departamentos legales, debido a su mínima curva de aprendizaje y a la rentabilidad de la inversión.

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