Por Lic. Christian Paredes González, coordinador de la Comisión de Tecnologías de la Información y Derechos Digitales, Barra Mexicana, Colegio de Abogados
La respuesta llegó más rápido de lo que imaginamos. Esa "manera más inteligente" tiene nombre: inteligencia artificial. Esas herramientas que nos permiten recuperar algo que perdimos en el camino: el tiempo para pensar estratégicamente.
Ya es lo más normal escuchar en cualquier empresa algo que define perfectamente nuestro momento: "Antes tardaba dos días en revisar un due diligence básico. Ahora, con IA, lo hago en tres horas y con mayor profundidad de análisis. No es magia, es metodología." O más en mi estilo, no es brujería, es tecnología.
Primero, identifica tu dolor más agudo. No empieces por lo complejo, empieza por lo que te quita el sueño. ¿Es el cumplimiento regulatorio que cambia cada semana? ¿Son las horas perdidas en contratos repetitivos? ¿Es la investigación jurisprudencial que consume días enteros? Tu mayor frustración es tu mejor punto de partida.
Construye tu escudo ético. Implementa desde el día uno protocolos de confidencialidad. Anonimiza datos sensibles, establece niveles de supervisión y nunca, jamás, permitas que la IA tome decisiones finales sin tu criterio profesional. La responsabilidad sigue siendo 100% tuya, independientemente de las herramientas que utilices.
Debemos ser autocríticos y con esto me refiero a que no basta con sentir que eres más eficiente, debes probarlo. Tiempo de respuesta a consultas, reducción en errores de transcripción, satisfacción del cliente interno. Las métricas no mienten, y te ayudarán a justificar futuras inversiones tecnológicas ante la dirección general.
La verdadera ventaja competitiva de la IA en el ámbito legal no radica en automatizar tareas, sino en liberar capacidad intelectual para actividades de mayor valor estratégico. Cuando dejas de ser un "procesador de documentos" y te conviertes en un "arquitecto de soluciones legales", tu relevancia organizacional se multiplica exponencialmente.
Las gerencias legales que están triunfando con IA tienen algo en común: no intentaron revolucionar todo de una vez. Empezaron pequeño, midieron resultados, ajustaron el rumbo y escalaron gradualmente. Es el equivalente legal del "lean startup": experimenta, aprende, ajusta, crece.
En Latinoamérica, donde los equipos legales manejan múltiples jurisdicciones con recursos limitados, esta aproximación gradual es especialmente crítica. La IA se convierte en el multiplicador de fuerza que permite a un abogado mexicano manejar operaciones en Brasil, Colombia y Chile con la misma profundidad que antes dedicaba solo a su jurisdicción local.
En Latinoamérica, donde la agilidad regulatoria es crítica y los recursos siempre son limitados, la inteligencia artificial no es un lujo tecnológico, es una herramienta de supervivencia profesional.
Tu próximo movimiento es simple: identifica una tarea repetitiva que realizas semanalmente, busca una herramienta de IA que pueda asistirte, dedica dos horas este fin de semana a experimentar. No necesitas un plan maestro, necesitas dar el primer paso.
El futuro legal ya llegó. La pregunta es: ¿vas a ser protagonista o espectador?