La marca en la mente del cliente: la percepción crea realidad

Como todos sabemos, pero muchas veces olvidamos, la imagen o percepción que los clientes y otros abogados tengan de nosotros, de nuestro estudio y de los servicios que ofrecemos son y serán claves para crecer y valer más.

Karl Pribram revolucionó la forma en la que pensamos acerca del cerebro cuando dijo que el cerebro era como un holograma. El procesamiento ocurre en varias partes del cerebro y como un holograma, cada parte contiene la imagen completa. Nuestro cerebro, de manera holográfica, se conecta con lo que hay “allá afuera” y así que nuestra percepción no solo es procesada en el cerebro, sino fuera del cerebro para interactuar con lo que hay allá afuera.

A pesar de que todos percibimos el mundo a través de los mismos sentidos, es nuestro cerebro el que interpreta estas visiones o percepciones de la realidad y las convierte en algo tangible para nosotros. Nuestra visión de la realidad está condicionada por la manera cómo interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor, «nuestra realidad se forma en nuestra mente». Por lo tanto, entre marcas de un mismo servicio, es lo que la gente piensa sobre una marca lo que determinará quién ganará.

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El triunfo o fracaso depende sobre todo del lugar que logre ocupar tu marca en la mente del cliente al que se quiere persuadir

En el mundo legal, el éxito no sólo radica en la calidad de la asesoría, si bien es lo más importante, pero el triunfo o fracaso depende sobre todo del lugar que logre ocupar tu marca en la mente del cliente al que se quiere persuadir. El marketing, como señalan Al Ries y Jack Trout en su obra “Las 22 leyes inmutables del Marketing”, no es una batalla de productos o servicios, sino de percepciones. La realidad no es objetiva ni justa, es solo un conjunto de percepciones en la mente de los clientes actuales y potenciales. El resto es mera ilusión.

En este contexto, es donde cobra especial relevancia la construcción de marca de la Firma Legal y de la marca personal. Es justamente ese logo, ese sitio web, esa tarjeta de visita, esa propuesta de honorarios las que marcarán una diferencia. No es solo diseño, tipografías y colores, aquí las palabras cobran especial poder. En muy poco espacio debemos ser capaces de transmitir de manera atractiva y eficaz un contenido de valor que refleje nuestra filosofía, nuestro estilo de trabajar, nuestro servicio y nuestra diferenciación del mercado. Debemos olvidarnos de los tecnicismos e ir a lo concreto para cautivar al cliente y darle solución a sus problemas. Nunca olvidar el poder de las palabras, ya que son las que los motores de búsqueda como Google reconoce y usa para formarse una valoración del sitio web y posicionarlo con respecto a las de otras firmas (SEO: Search Engine Optimization).

Las “nuevas oficinas modernas”

Las redes sociales son útiles para generar recordación, pero vienen “maqueteadas” en cómo se ubica la información; en la forma cómo se muestra, etc. En cambio, en el sitio web, también llamados las nuevas oficinas legales modernas, podemos diferenciarnos de manera más jugada mostrando todo nuestro ADN. La identidad corporativa es la imagen, las sensaciones, las emociones y los valores que la firma transmite al exterior, es darle una representación corporativa precisa para que nuestros usuarios la perciban y la recuerden.

Para generar este trabajo desde cero, o dando un refresh a lo existente, hoy más que nunca es necesario una planificación pensada y estratégica para definir los objetivos que se quieren lograr, internos y externos, y luego poner en marcha un plan de comunicaciones e imagen corporativa concreto y eficiente.

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