Digitalización abogacía: ¿por qué ahora?

En el ejercicio legal, 2020 y 2021 han marcado tasas récord en la digitalización de la abogacía. La adopción de tecnología por parte de las firmas legales ha aumentado, principalmente por necesidad. Así lo confirma un reciente estudio que analiza las consecuencias de la pandemia en la industria.

Para muchos, el Covid-19 ha supuesto un ultimátum para los estudios legales: innovar o quedarse atrás. Aunque bastantes han aceptado el desafío, todavía faltan estudios por subirse al carro de la innovación.

Hoy, a más de un año de la imposición del confinamiento en muchos países, los principales bufetes de abogados se centran en avanzar en su transformación digital, integrando la tecnología digital en todas sus áreas.

Gracias a este esfuerzo y a los avances en este campo, hemos sido testigos de una digitalización significativa en la diligencia debida, la revisión de contratos, la investigación legal, el descubrimiento electrónico, la tecnología de predicción, la facturación y la automatización del seguimiento de casos. A la vez, puede apreciarse que herramientas como los portales de clientes y las plataformas colaborativas basadas en intranet son cada día más sofisticadas.

Drivers que impulsan la digitalización de la abogacía

Los impulsores de esta transformación de la industria son muy variados. Cada día llegan nuevas noticias acerca de innovaciones que surgen o jugadores que entran en la industria. Hace ya un par de años que Amazon dio su primer paso en los servicios legales facilitando el acceso a una red de profesionales de las leyes, especializados en temas de propiedad intelectual. Ponía el foco en brindar servicios de registro de marcas de manera cómoda, sencilla y transparente. Con IP Accelerator, Amazon se entraba en el mundo de los servicios legales.

No solo la llegada de nuevos jugadores al sector funciona como impulsor de la digitalización de la abogacía. Hay otros drivers igual de importantes, como:

Expectativas crecientes de los clientes

En comparación con otras industrias, el sector legal ha tardado en adoptar tecnologías innovadoras, como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. En consecuencia, los clientes acostumbrados a los proveedores de servicios de alta tecnología como Amazon o Netflix sentían que sus expectativas no eran colmadas por las firmas de abogados poco digitalizadas. Por suerte, es fácil aumentar su satisfacción. Aplicaciones como el procesamiento automatizado de documentos, por ejemplo, permiten a los estudios legales ofrecer servicios personalizados de alta eficiencia, poniéndolos a la altura de las organizaciones en industrias más modernizadas.

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Cambios en el lugar de trabajo

Tras la experiencia vivida en los últimos meses, muchas empresas del sector están buscando soluciones tecnológicas que puedan respaldar la actividad de una fuerza de trabajo remota a largo plazo. Hay quienes, además, ven la reducción de la necesidad de espacio de oficina como una oportunidad para remodelar o recortar sus bienes raíces, impulsar nuevas eficiencias o hacer ahorros significativos.

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Nuevos modelos de negocios

Los clientes ya no están satisfechos con los sistemas de facturación por hora y demandan precios de tarifa fija. Las tendencias apuntan hacia una fijación de precios más transparente y adaptada a los servicios contratados.

En este sentido, la transformación digital puede ayudar a las firmas a:

  • Optimizar sus procesos para maximizar las ganancias, incluso con una tarifa fija.
  • Cuantificar el coste de la prestación de servicios específicos, para una presupuestación a medida.

Las aplicaciones como el seguimiento automatizado del tiempo y las tareas eliminan las dificultades más comúnmente relacionadas con la facturación, mientras que otras aplicaciones, como el software de seguimiento de casos, aumentan la eficiencia para aumentar las ganancias por hora.

Talento de nueva generación

Asegurar el futuro de una empresa significa atraer y retener nuevos talentos, y los graduados de las facultades de derecho hoy en día esperan poder contar en su día a día con tecnología de apoyo, para mejorar sus flujos de trabajo. En consecuencia, la transformación digital es un elemento crucial del plan de crecimiento a largo plazo de cualquier firma.

Colaboración digital

Las nuevas plataformas digitales ofrecen gestión compartida de proyectos y documentos, lo que permite la colaboración entre firma de abogados, profesionales del derecho y clientes, incluso a grandes distancias. Sin embargo, los estudios legales necesitan avanzar en su transformación digital para aprovechar al máximo esta oportunidad.

Riesgos de no apoyarse en la tecnología

A pesar de los retos que implica la digitalización de la abogacía, aún es más desafiante pensar en un futuro donde el negocio se va quedando atrás, al no haberse decidido por iniciar la transición a tiempo. Es lo que puede suceder a los despachos más tradicionales, que se arriesgan a perder a los jóvenes profesionales mejor preparados frente a competidores más modernizados y digitalizados.

Otras de las consecuencias negativas de no dar el paso que implica la transformación están relacionadas con la pérdida de eficiencia y la imposibilidad de acceder al ahorro de costes asociado a las nuevas soluciones digitales.

Existen algunas formas sencillas de iniciar este camino: no es preciso dar el salto del archivador en papel a los robo-advisors y la inteligencia artificial. De hecho, se puede empezar el movimiento de forma gradual, implementando soluciones intuitivas y amigables que dejan un retorno medible, como sucede con CaseTracking o TimeBillingX.

Es indiscutible que las tecnologías digitales cambiarán significativamente la práctica del derecho. La pregunta que queda es cómo responderá la profesión ante esta transformación. La digitalización de la abogacía va más allá del uso de herramientas y, es posible que lleve a un cambio en el modelo de negocio de muchas firmas.

Las principales dimensiones de transformación las llevan a ser competitivas. Esto se consigue al alejarse de la estructura organizativa jerárquica y patriarcal clásica para convertirse en entidades con una estructura de gestión plana y descentralizada; al abrirse a nuevos campos de conocimiento a través de la colaboración y desarrollar prácticas y equipos multidisciplinarios dentro de la firma que permitan a las personas que no son abogados desempeñar funciones clave; y, por último, haciendo una elección y uso inteligente de los avances tecnológicos.

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