Celebrando el Día Universal del Derecho: por qué estudiarlo, desafíos y el problema climático.

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Para celebrar el Día Universal del Derecho, invitamos a Nora Esther Cabrera Velasco, Socia en Magaloni Abogadas, para conversar sobre las razones por las que decidió estudiar esta carrera, por qué le gusta tanto hacer lo que hace y hacia dónde cree ella que debería avanzar la profesión.

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¿Qué te motivó a estudiar Derecho?

Desde un principio vi al Derecho como una manera de lograr una sociedad más justa, más igualitaria. Partí este camino con un sentimiento justiciero, y la verdad es que creo que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. Todavía, luego de varios años trabajando, soy optimista, y creo fielmente que nuestra disciplina es una gran herramienta para hacer una mejor sociedad. 

Hiciste énfasis en todavía… ¿Por qué “todavía”?

Cree que como abogados y abogadas pensamos que es muy “novato” hablar del Derecho como una forma de pacificación social. El anhelo de que el Derecho sea efectivamente una forma de obtener justicia se va desvaneciendo con los años y con el ejercicio de la profesión. 

La gente con experiencia no cree mucho en esto, porque se han enfrentado a tantas cosas en sus carreras que, poco a poco, van “perdiendo la fe”. Las generaciones más jóvenes como la nuestra sí creen en eso, y yo, con años de ejercicio encima, sigo creyendo en ello. Siento que tenemos una conciencia o sentido de justicia diferente, y esto me da mucha ilusión. Esta forma de ver el Derecho es la que trato de traspasar a mis alumnos; les enseño a ver al Derecho como una herramienta de cambio, de pacificación social. A eso me refiero con él “todavía”, y ojalá me dure este “todavía” por toda mi vida. 

¿Hubo algún choque en tus expectativas cuando estabas pronta a entrar a estudiar vs. ya estudiando? ¿Y entre que estabas estudiando y trabajando?

Naturalmente, la forma en la que vamos viendo al Derecho cambia a lo largo de nuestra vida. A medida que vamos involucrándonos más en la carrera, vamos entendiendo la disciplina de manera distinta. La forma que tengo de ver la disciplina ahora no es la misma que tenía cuando entré a estudiar, y no es la misma que tenía cuando entré a trabajar al Poder Judicial Federal, ni cuando entré a trabajar a un despacho, sin perjuicio de que la esencia de lo que creo que es nuestra disciplina siempre trasciende: el Derecho como forma de pacificación de la sociedad.

Con el pasar de los años va cambiando la forma en la que percibes el derecho, pero creo que la esencia se mantiene. Lo importante es reconocer cuál es el punto final, cuál es el objetivo, y sobre eso, construir. La forma en la que se va construyendo el camino hacia ese punto final es distinto, dependiendo de lo que hagas dentro de la disciplina, pero como te digo, la esencia se mantiene. 

Por ejemplo, al iniciar la carrera, mucha gente piensa en dedicarse a Derechos Humanos. En lo personal, cuando entré a trabajar al Poder Judicial Federal, empecé a entender que desde cualquier trinchera (siempre y cuando tengas claro el objetivo) puedes construir una sociedad más igualitaria y más justa. Siempre y cuando tengas claro el objetivo, contribuyes a que ese sea tu legado hacia la sociedad. 

Después, al entrar a trabajar a un despacho, en donde lo que prima es el interés de los clientes, reafirmé mi teoría: al final, aunque estemos representando los intereses de los clientes, si tienes este sentido de justicia en el fondo de tu ser, logras que tus clientes pacifiquen sus controversias; que las resuelvan de la mejor manera para ellos, sin pensar en qué es lo que más me beneficia a ti como abogada o abogado.

Me pasó mucho en arbitrajes y temas comerciales. Me di cuenta que muchas veces lo único que necesitaba era que mis clientes se sentaran a resolver sus controversias, y que les dieran las herramientas para que pudieran resolver ese contrato de la mejor manera, que les proveyeran de las Herramientas creativas necesarias para desescalar el conflicto y resolverlo.

¿Qué crees tú que falta en la disciplina jurídica? ¿Hacia dónde deberían ir los esfuerzos de la industria y academia para mejorar el Derecho?

Me parece que hay que buscar la democratización de la justicia, y estamos en un punto histórico clave en el que podemos avanzar mucho aquí, porque contamos con un factor importantísimo: la tecnología. Necesitamos entender cómo la tecnología puede ayudarnos a esto, y este es el reto más importante que tenemos como abogadas y abogados hoy en día. 

Para que un sistema funcione, debe ser un sistema de todos; debe ser capaz de defender eficazmente a los justiciables, y debe ser capaz de administrar justicia oportunamente, y aquí el factor tecnológico es clave.

¿Cómo te imaginas el ejercicio de la profesión en 10 años y qué rol jugaría la tecnología en este futuro?

Creo que es importantísimo tomar en cuenta el factor medioambiental. Lo veíamos muy lejano y ahora está muy cerca, y es un eslabón muy importante en la carrera de todos y todas en el gremio, y todos tendremos que aportar.

Yo creo firmemente que si no hacemos lo que nos toca para la disminución del aumento de la temperatura, los próximos 10 años serán catastróficos. Tenemos 10 años para ponernos al día con diferentes metas establecidas hace mucho tiempo, a través de diversos  instrumentos, y si no las logramos, tendremos que reestructurarnos de manera completa. 

En la medida que empiecen a haber más conflictos derivados de este caos que se puede generar por temas ambientales, el factor legal será más importante. Mientras más conflictos, mayor trabajo para quienes nos encargamos del sistema de la pacificación, y esto, en definitiva, es el Derecho. 

¿Qué problemas vamos a tener? No lo sabemos, pero sobre eso vamos a evolucionar. No sabemos si esos conflictos serán sobre agua, sobre territorio, y sé que sueno muy catastrófica, pero creo que el sistema va a evolucionar en función de estos problemas. 

¿Cómo me imagino a 10 años el gremio?  Hay tres factores fundamentales que hay que considerar:

  1. Tecnología: la democratización de la justicia va de la mano con la tecnología. Podemos avanzar mucho y muy rápido por esta vía.
  2. ¿Cómo interrelacionamos la justicia ambiental con el gremio? ¿Cuál será el papel de los abogados en esta justicia ambiental? Definir estos roles resulta fundamental para responder la pregunta. 
  3. La consciencia de los y las abogadas de que somos parte de ese sistema de pacificación social. Entender al Derecho como un mecanismo para pacificar una controversia, y no como un mecanismo para resolver lo que sea que venga. Hay que verlo de una manera más estructural, para poder generar el impacto y, consecuentemente, el cambio que queremos. 

Todo esto tiene que estar a 10 años; el resto de los factores son obvios (gremio capacitado, técnico, con soft skills, etc). Pero los tres factores que te mencioné son fundamentales.

¿Cómo crees tú que hemos avanzado en temas climáticos?

La Universidad de Columbia analizó la cantidad de litigios climáticos, y ellos han aumentado al doble en los últimos 2 años. En 2017 había 884 litigios climáticos y para 2020 había 1550. Litigio climático es aquel que tiene al cambio climático en el centro de la pretensión. 

Estos litigios, hasta hace no mucho, estaban concentrados en EEUU y los países nórdicos. En los últimos años se han duplicado y están en diversos países, entre los que destacan México y Colombia.

Esto quiere decir que el gremio está preocupado de lo que está ocurriendo, y las organizaciones más jóvenes y nuevas están preocupadas por estos temas, y están detrás de estos litigios climáticos. 

Desde mi percepción, sí hay más preocupación por el tema, pero falta aún. Me parece que no porque haya más litigios climáticos estamos más cerca de las metas que, por ejemplo, establece el Acuerdo de París. No hemos hecho lo suficiente para llegar a estas metas en los últimos 30 años, y tenemos que ponernos al día en los próximos 10. 

Estas nuevas generaciones que están estudiando, ¿se están formando pensando en este factor ambiental?

Yo creo que sí, pero no lo suficiente. Está incorporado en los sistemas de educación; ya se habla del tema, pero me parece que falta mucho aún, al igual que la tecnología. Medioambiente y tecnología son temas importantísimos, que nos afectan mucho como abogados y abogadas, y si bien se están haciendo cosas para concientizar sobre ellos, no es suficiente. 

Además, estamos muy apremiados por el tiempo: tenemos a estudiantes formándose en estos temas que van a egresar en 5 años, pero tenemos 10 para ponernos al día en lo medioambiental. Todos deberíamos estar hablando del tema y generando cambios desde nuestras respectivas trincheras. 

Por ejemplo, en los contratos de construcción, de obras, de infraestructura, no hay cláusulas sobre garantías ambientales que obliguen a las partes a tomar todas las medidas posibles para reducir el impacto ambiental de sus proyectos, y esto es algo que ya debería existir hace mucho.

Creo firmemente que todos deberíamos tener este “chip”, por así decirlo, de pacificar la sociedad a través del Derecho, y si trabajamos desde nuestras respectivas trincheras con ese objetivo en mente, estaríamos avanzando muchísimo más rápido hacia el desarrollo y democratización de la justicia. 

Nora actualmente es socia de su propia firma y contribuye con la formación de las nuevas generaciones, siendo docente de cátedra en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, y también desempeña los cargos de coordinadora del Comité de Derecho Constitucional y Amparo de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE) y de Vicecoordinadora en el Comité de Jóvenes Árbitros en Jalisco de la Cámara Internacional de Comercio (CCI).

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